Biografías : María Eugenia Vaz Ferreira



Junto a Delmira Agustini, es sin dudas una monumental poetisa uruguaya, referente clave del modernismo y de la generación del 900. 

“Pel” como se la conocía en el entorno familiar, nació en Montevideo (Uruguay) el 13 de julio de 1875, y falleció el 20 de mayo de 1924, cuando contaba con 49 años y a dos meses de cumplir 50 años. 

Fue la única hermana del magistral filósofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira, ya que su otro hermano, Manuel, falleció con pocos días de nacido. Sus padres fueron Manuel Vaz Ferreira, un comerciante portugués, de gran importancia en el medio cultural de la época, y Belén Ribeiro, la cual era de ascendencia portuguesa y española.

Aparte de poemas, también compuso obras musicales de las cuales lamentablemente no se tienen registros, excepto por una partitura, de la cual María Eugenia escribió la letra. Estudió piano con uno de sus tíos el célebre León Ribeiro, y también pintura con Julio Freira, quien era también tío suyo. 

Le fascinaban las piezas musicales de Wagner y Chopín. 

Al igual que Delmira Agustini, no asistió a ninguna escuela, pero recibió lecciones de maestros privados.

Se dice, que durante su juventud no era muy aficionada a la lectura, por lo cual, su talento suele ser  considerado un impulso visceral y natural, un notable don con el que nació.



Quienes la conocieron, la tildaban de "rara" y "extraña", con una personalidad retraída en si misma, misteriosa y oscura, así como son sus versos, con un toque sublime de genialidad, una extraña joya con un alma que enamoraba, si te atrevías a cruzar su tenebrosa personalidad. 
Esta forma de ser, se debió posiblemente  a su tambalear psicológico, se cree que podría haber padecido de fobias, esto parece haberse visto más claro en sus últimos años de vida, cuando se la veía vagar por las calles del Montevideo de los años 20. 
Poseía un carácter fuerte pero era a la vez alegre, era el alma de las fiestas de aquel Montevideo, era capaz de hacer pasar un mal momento a cualquiera con sus chistes si estos se elevaban a un nivel poético. 


Es verdaderamente bella la remembranza que hace Emilio Oribe sobre el tono de voz de María Eugenia, voz por la que hoy a más de 100 años muchos daríamos hasta lo que no tenemos por escuchar : "la voz de Maria Eugenia atesoraba una resonancia de profetisa en el instante de la revelación ritual. Una sonoridad de oboes, algo así como si ella hablara al borde de una pequeña gruta, y el eco repercutiera sutilmente, amoldándose sobre las palabras, como halo resonante de ellas, en un apoyo finisimo de sanoridades.
Yo pude oír su voz muchísimas veces. Voz denunciadora de infinitos desamares, alternando con infelntiles lamentos y con afirmaciones formidables. Expresaba un riguroso concepto sobre el arte, con la sinceridad y la intransigencia de los profetas. De súbito, cesaba aquel ritmo solemne, para reir, con una carcajada espléndida, o para alternar con una expresión llana y hasta plebeya, como si estuviera arrepentido de haber subido tanto.
Recordemos, por un momento "I'inflexion des voix chsres qui se sont tués", que evoca Verlaine. ¿Quiénes, entre sus amigos, no recuerdan, en este momento, la voz de María Eugenia, entre las voces que no han callado y que no han muerto? " 

Prestemos atención a que Emilio Oribe usa el término "desamares" y no "desamores", diciendo que infinitas veces la poetisa dejó de amar, no al contrario  ("desamores") que hace alusión a que no la amaron.

Uno de los tantos datos curiosos de esta poetisa, es que el 2 de febrero de 1914, se transforma en la primer uruguaya en subir a un avión. La proeza se realizó en un festival aeronáutico organizado por el Centro Nacional de Aviación en ese año, y  tuvo como misión sobrevolar los alrededores del Hipódromo de Maroñas, en Montevideo. 


 
Fue profesora de literatura de secundaria, trabajo al cual le rendía gran esfuerzo y dedicación, como si se tratara de una clase de literatura universitaria, el ser profesora sin dudas le fascinaba.   Dichosos los alumnos que pudieron aprender en sus clases. 
Aparte de esto, fue secretaria de la Universidad de mujeres de Montevideo desde 1905, y profesora en la Cátedra de Literatura en 1917. Nunca le gustó el trabajo administrativo, definiéndolo como "rutinario y desagradable". 




Se dice que se burlaba hasta de sus colegas profesores, como si fuera una adolescente. 
En el año 1922, debió abandonar sus labores docentes, y jubilarse aquejada por problemas con su salud. 

Algunos de sus versos, se publicaron en diarios y revistas de la época, como por ejemplo "Rojo y blanco" dirigida por Samuel Blixen, "La Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales", dirigida por José Enrique Rodó, Víctor Pérez Petit  y los hermanos Martínez Vigil, y "La Revista" dirigida por  Julio Herrera y Reissig. 
Se cuenta que regalaba a sus amigos copias de sus versos al igual que a todo aquél que quisiera editarlos. 


En sus últimos instantes de vida finalmente se decidió por publicar un poemario y seleccionó 41 de sus poemas para publicarlos en un libro al que iba a titular, "fuego y mármol" o "Isla de Oro", y finalmente terminó decidiéndose por "La Isla de los Cánticos". Lamentablemente, falleció antes de cumplir con la edición, la cual completó su hermano Carlos, a pedido de ella misma, pasando a transformarse esta obra en póstuma, editada en el año 1924 por Emilio Oribe. Es importante decir, que en la portada del libro dice 1924, pero en la cubierta dice 1925. 

Falleció el 20 de mayo de 1924, en Montevideo. El certificado de defunción firmado por el Dr. Alejandro Nogueira (nefrólogo) indica la muerte a consecuencia de septicemia colibacilar, probablemente luego de ser operada debido a una insuficiencia renal.

En el año 1959, se publica una segunda obra póstuma "La otra isla de los cánticos", prologada por Emilio Oribe. 

Aunque parezca mentira, a María Eugenia no se le conoce novio, ni pretendiente, ni amante, por lo que se ha especulado de forma mediocre y vil que podría tener tendencia a la homosexualidad. Considero que era muy mujer y considerarla homosexual sólo por el hecho de no conocerse hombre en su vida,  es de mentes ignorantes, como bien escribió en su magnífico poema "heroica", buscaba "un vencedor de toda cosa" un hombre más allá de sus términos simplemente sexuales, que por desgracia nunca llegó. Los invito a leer el poema "heroica".   
Sin embargo, en una carta que escribe a Alberto Nin Frías en el año 1902, dice lo siguiente : "(...) Mamá está acostumbrada a que yo no la contraríe jamás cuando ella quiere algo, y hace como dos meses fue aceptado como pretendiente un amigo del fraterno, que según se opina, era un novio brillante: mamá estaba contenta, pero al cabo de este tiempo noté que yo no sentía por él lo que era necesario, y hace 5 o 6 días resolví terminar el asunto. Esto la tiene enojadísima. Afortunadamente he tenido desde niña hasta vieja un carácter firme y un alma fuerte para no dejarme imponer ciertas cosas, y he tenido una sinceridad de que me enorgullezco que no me ha permitido nunca engañarme a mí misma ni al prójimo." En este fragmento da la carta deja bien claro que tenía un pretendiente "amigo del fraterno", el fraterno le llamaba a su hermano Carlos Vaz Ferreira ya que era "como hermano" de Nin Frías, con una "amistad fraterna". Este pretendiente no lo eligió ella, era impuesto por la familia como "novio brillante" y principalmente muy apreciado por la madre, pero María Eugenia, durante aproximadamente dos meses lo contempló hasta que se percató de que "no sentía por él lo que era necesario" y decidió "terminar con el asunto. 
En esta carta se muestra también a una María Eugenia atormentada por la madre la cual padecía una enfermedad de índole psiquiátrico, una madre "de una crueldad increíble", y le cuenta a Nin Frías lo siguiente : "(...) Ahora tiene Ud. la clave de mi tristeza, del desconcierto de mi persona y mis cosas y el porqué siendo feliz en todo lo demás, he llegado a encontrar pésima la vida, hasta el punto de desear que se acabe. Vivo pendiente de ella y una mirada, una palabra suya cambia por completo mi estado de ánimo, de la más sana alegría al más grande pesar. Muchas veces, casi siempre, tengo la risa en los labios, y por dentro estoy desolada. Ya me he habituado a esto y nunca lo doy a conocer por cierto pudor moral y porque encuentro antipático provocar la conmiseración de la gente. Además tal vez no
me creerán porque ella cuando quiere sabe ser dulcísma. (...) mamá me impone castigos primitivos, privándome de las personas y las cosas que me son gratas. (...)." De verdad es una desgarradora carta, al parecer Nin Frías había ido a visitar a María Eugenia y salió la madre diciendo que no estaba, con un tono no muy grato, dice que escuchó como la madre la "negó", al parecer según la cata, la misma suerte corrieron sus amigas y aclara : "(...) pero ellas son buenas y comprensivas y perdonan. Perdónela Ud. también. (...)".

Al principio de la carta, dice que la madre es todo lo que tiene y la adora, pero no sabe si la madre la adora a ella : "(...) Mamá a quien adoro, que me adora (creo) y que es lo único que tengo en la vida (...)" y explica el problema de la madre : "(...) No
sé si Ud. habrá oído hablar de una gran enfermedad nerviosa que hace que se
mortifique y contraríe constantemente a la persona que más se quiere –esto le pasa a ella conmigo. (...)".

 


Es sin lugar a dudas la gran olvidada de las letras uruguayas, no se publicaron sobre ella ni antologías, ni análisis de obras completas, ni investigaciones detalladas sobre su vida, excepto en el año 1986, cuando Hugo Verani publica "María Eugenia Vaz Ferreira, Poesías Completas", que junto a esos dos libros de los años 1924 y 1959, fueron todo, su voz parece ahogada en el  mismo  lúgubre y misterioso silencio que engendró su genialidad poética. 

Tapas de los tres libros de María Eugenia, pertenecientes al archivo de la Quinta Vaz Ferreira

Su obra, oscura, misteriosa, metafísica, sobrenatural, de innegable hermosura y originalidad, por momentos erótica, por momentos sepulcral, por momentos sin esperanza, mojada en lágrimas y desesperación, y por momentos radiante sobre la oscuridad abismal, emperatriz que se erige sobre el vacío y proclama su victoria sobre la misma muerte sombría. 


Se dice, que lo que llevó a que su hermano Carlos no permitiera más que la publicación de un solo libro póstumo, (debiendo esperarse para publicar el segundo recién en 1959), fue el revuelo y la crítica negativa que provocó la publicación póstuma de los libros de Delmira Agustini. 

 A parte de sus exquisitos poemas, María Eugenia también escribió tres obras de teatro y la música para esas obras: "La piedra filosofal" en 1908, "Los peregrinos" en 1909 y "Resurrexit" en 1913, todas estas obras se estrenaron en el Teatro Solís.

En 1928, cuatro años después de su muerte, se inauguró en el Prado (Montevideo),  una obra en bronce realizada por el  escultor José Belloni , en homenaje a María Eugenia.

Monumento a María Eugenia Vaz Ferreira en el Prado (Montevideo)
Manuscrito original de María Eugenia Vaz Ferreira, del poema "El Ataúd Flotante"
En la página de la Quinta Vaz Ferreira, puedes consultar muy interesante material de María Eugenia, al igual que una muy clara cronología de la vida de la poetisa . En el apartado "archivo Vaz Ferreira", encontrarás una serie de archivos pdf`s, : Subfondo MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA (cuadro de clasificación)  , presta atención a este archivo ya que posee en su interior algunos links que te llevarán a abrir otros archivos en formato pdf, que te mostrarán documentos originales de María Eugenia, como por ejemplo, la lista de poemas que la misma poetisa eligió para la publicación de su primer libro (que lamentablemente no llegó a ver) y el manuscrito original del poema "Como una pobre cosa, humildemente" identificado junto a otros poemas recientemente en al año 2014. 
Consulta también "Imágenes del proceso archivístico", y "Difusión histórica del archivo".

Piano perteneciente a María Eugenia, el cual se puede visitar, en la Quinta Vaz Ferreira.
La Quinta Vaz Ferreira, se encuentra en el barrio Atahualpa, en la dirección : Carlos Vaz Ferreira 3610, esquina Juan José Arteaga, Montevideo.

Un edificio que nunca se tiene en cuenta cuando se habla de esta poetisa, es la casa en donde vivió con su madre, esta está situada en la Ciudad Vieja de Montevideo, en la calle Cerrito numero 210. Esta casa no se puede visitar, aunque aún existe, ha sido declarada patrimonio arquitectónico por la Intendencia de Montevideo, para salvaguardarla (Mira el link) inclusive hasta la casa 212. Puedes asomarte y conocer al menos la fachada. 

                                                                                        
 "Para las imaginaciones pobres, las horas de insomnio 
 transcurren en inquietud febril; para los espíritus 
        fecundos, ellas pasan brillantemente y a prisa, mientras se escucha la divina música del pensamiento."

Pensamiento inédito de María Eugenia Vaz Ferreira, publicado por Alberto Nin Frías en su "Ensayo sobre las poesías de María Eugenia Vaz Ferreira" publicado en el ejemplar número 12 de la revista de la Biblioteca Nacional en el año 1976.
                                                                                             


 Pocos documentos de ella se conservan lamentablemente, los que se han digitalizado (y los puedes consultar en la página "Autores del Uruguay"), los compartimos con ustedes : 

Cartas dirigidas a Delmira Agustini 

Carta 1 

Carta 2 - Hoja 1 y hoja 2 


Cartas a Alberto Nin Frías

Carta 1 - Hoja 1, hoja 2 y hoja 3
Carta 2 - Hoja 1 y hoja 2
Carta 3 - Hoja 1 y hoja 2 

Nota a Sr. Orsini
  
Partida de bautismo 
Partida de defunción   

Manuscritos originales

El ataud flotante
Voz Beata y Vía Crucis 
Holocausto

Diarios 

"Falleció ayerEl bien público, Montevideo, 14/06/1924, p. 8.
"Homenaje a María Eugenia Vaz Ferreira"  El bien público, Montevideo. 12/06/1924, p. 8
"Homenaje a María Eugenia Vaz Ferreira se realizará mañana en el salón de la Facultad de DerechoEl bien público, Montevideo, 19/06/1924, p. 8.

 Obituario en el diario "El Bien Público


Como siempre lo hacemos, creemos firmemente que la mejor manera de recordar una escritora de esta monumentalidad, es lógicamente por medio de sus geniales versos. 

Las quimeras 
Resurrección
Rima vacua 
Invocación
Historia póstuma
El ataúd flotante
Hacia la noche 
Regreso
Voz del retorno 
Tu rosa y mi corazón 
Elegía crepuscular 
Canto verbal
Heroica
Holocausto
La estrella misteriosa
Vaso furtivo
Oda a la belleza